Pediatría y niños

Una hora fija para ir a dormir beneficia el cerebro de los niños

¿A qué hora acuestas a tus hijos? Si crees que este dato no tiene importancia, sigue leyendo este artículo y descubre lo que un grupo de investigadores ha encontrado al respecto. Al parecer, irse a dormir a la misma hora todos los días beneficiaría el desarrollo cognitivo de los niños.

Buenos o malos, los hábitos se aprenden desde el momento mismo en que nacemos, y tal vez esas costumbres que adquirimos de niños sean las más difíciles de cambiar. Más aún, a veces las rutinas que llevan los niños pueden afectar su desarrollo y dejar marcas que se verán en sus vidas de adultos.

La hora en que se acuestan puede ser un ejemplo. Con tantas responsabilidades y eventos a diario, los padres de hoy tal vez no le estén dando la importancia que esto merece, en especial cuando están cansados por tanto trabajo, y si los niños quieren seguir despiertos hasta tarde o tienen televisiones o aparatos electrónicos en sus habitaciones, con los que pueden entretenerse sin que nadie lo note, mientras el resto de la familia duerme.

Sin embargo, el buen descanso es importante para la salud de los niños y de los adultos. En el caso de los más pequeños, por ejemplo, tener una hora regular para que se vayan a dormir puede beneficiar el desarrollo de su cerebro. Esto es lo que ha encontrado un estudio que fue publicado en el medio especializado Journal of Epidemiology & Community Health, según el cual, acostarse a distintas horas durante los primeros siete años de vida se ha asociado con una disminución de los logros cognitivos, tanto de los niños como de las niñas, y esos efectos parecen ser acumulativos.

Para llegar a esta conclusión, unos investigadores del Colegio Universitario de Londres, en Inglaterra, evaluaron los datos de 11,178 niños de siete años de edad que vivían en Inglaterra, a los cuales les hicieron un seguimiento durante su infancia, como parte del denominado Estudio de Cohorte del Milenio.

Para determinar la rutina de sueño, les preguntaron a los padres a qué hora se acostaban sus hijos a los tres, cinco y siete años de edad, y consideraron que los niños tenían horarios de sueño regulares cuando los adultos respondían que siempre o regularmente se iban a dormir a la misma hora (en comparación con los que afirmaban sólo a veces o nunca).

Así encontraron, por ejemplo, que el porcentaje de niños que no tenían horarios de sueño regulares iba disminuyendo de acuerdo con la edad, de 19.5 por ciento a los tres años a 9.1 por ciento a los cinco y a 8.2 por ciento a los siete. Paralelamente, a los siete años, las niñas que no tenían horarios rutinarios para irse a dormir mostraron menos capacidad para la lectura, las matemáticas y las habilidades espaciales.

Lo mismo ocurrió en las niñas de siete años de edad que habían tenido este desorden de sueño a los cinco años. Pero si el desorden había ocurrido a los tres años de edad, entonces la disminución cognitiva era similar tanto en ellas como en los varones, al llegar a los siete años. Asimismo, no tener una rutina de sueño en las distintas edades se asoció con efectos aún mayores en el desarrollo cognitivo.

Al respecto, los investigadores consideran que ese desorden a la hora de irse a dormir puede reflejar hábitos caóticos en la familia, que posiblemente tengan más impacto en el desarrollo de los niños que las interrupciones en el sueño. Sin embargo, advierten que la inconsistencia en el horario de irse a la cama a dormir se relacionó con marcadores en el desempeño de los niños, de manera independiente a otros factores como los que se desprenden de tener un ambiente familiar estresante, entre los que se incluyen, por ejemplo, el empleo de los padres, la cantidad de tiempo que estos les dedican a sus hijos, si les leen o les cuentan historias para dormir, si tienen reglas para ver televisión, si tienen un televisor en el cuarto del niño, si hay más de un niño en la habitación o si se orinan en la cama.

Por eso, los investigadores sugieren que tener un horario regular para irse a la cama es importante, más allá de otras circunstancias familiares. Y en tu familia, ¿a qué hora acuestas a tus hijos? ¿tienen una hora regular para irse a dormir?

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ninios dormir

 
Las dudas más frecuentes sobre el estreñimiento infantil

El estreñimiento, ya sea transitorio o crónico, es un trastorno muy común en la infancia que puede alterar en gran medida la calidad de vida de los niños y de sus padres.

estrenimiento infantilEntre un 3% y un 5% de las consultas pediátricas en Atención Primaria se deben al estreñimiento y el porcentaje se eleva a un 20% cuando se trata de las consultas realizadas a los especialistas en Gastroenterología Pediátrica.

Apoyados por especialistas pediatras les dejamos una lista de las dudas más comunes con respecto a este mal:

1. ¿Es mi hijo estreñido o es sólo algo temporal?
En primer lugar hay que tener en cuenta que el hábito intestinal es algo variable y que evoluciona desde el nacimiento, disminuyendo el número de veces que se defeca a medida que se hace mayor el niño. Así, dada esta variabilidad es tan normal tener una frecuencia de 3 a 4 deposiciones por semana como de 3 o 4 al día.

Los criterios diagnósticos más actuales ('Criterios de Roma') establecen como indicadores del estreñimiento: 1. Defecar menos de tres veces por semana; 2. Existencia de episodios de impactación fecal.; 3. Presencia de dolor durante las deposiciones; 4. Tamaño exagerado de las heces.

2. ¿Por qué está estreñido mi hijo?
Los episodios puntuales pueden desencadenarse por múltiples motivos, pero los  más comunes son la estancia en cama de unos días debido a alguna enfermedad como la gripe, un viaje, un cambio de domicilio, el comienzo del colegio o guardería o un cambio de centro escolar e incluso cambios en la familia.

3. ¿Cuándo debo acudir al especialista?
La mayoría de los casos de estreñimiento infantil se manejan en las consultas de Atención Primaria a través de cambios en la dieta y laxantes suaves en función de la evolución del niño. La derivación al especialista sólo se realiza si hay sospecha de base orgánica en el trastorno.

4. ¿Ha heredado mi hijo mi estreñimiento?
Se considera que entre el 60% y el 75% de los niños que padecen estreñimiento han heredado esta predisposición de sus familiares. Así, los expertos estiman que los patrones de motilidad y la capacidad de absorción de agua y sal de los intestinos se heredan.

5. ¿Cuándo es aconsejable utilizar un enema?
Algunos especialistas desaconsejan en los niños el uso de laxantes de contacto como los enemas, aunque estos sean de tipo infantil, ya que pueden ser contraproducentes por la incomodidad y malestar que se añade a la zona, con el consecuente rechazo por parte del niño y la asociación negativa con la naturaleza de la deposición.

Además, este tipo de laxantes va perdiendo eficacia si se aplica de forma habitual y que puede dar lugar a cambios perjudiciales en los mecanismos naturales del organismo que ayudan en la defecación. En lugar de un enema, se puede utilizar un laxante oral recomendado por un especialista.

6. ¿Tienen efectos secundarios los laxantes?
Los efectos secundarios de laxantes como los enemas pueden conllevar la pérdida del reflejo evacuatorio natural si se utilizan de forma habitual.

7. ¿Es aconsejable el uso de suplementos de fibra?
Estos suplementos no resuelven el estreñimiento y sólo se aconsejan en el caso de las dietas pobres en fibra, donde priman alimentos como la leche. En cualquier caso los especialistas aconseja como alternativa introducir en la dieta más frutas y verduras para compensar dietas basadas en la proteína animal o con mucha presencia de la leche.

8. ¿El dolor al evacuar es un síntoma grave?
Es uno de los criterios diagnósticos del estreñimiento cuando se produce de forma repetida. Muchos episodios de estreñimiento crónico tienen su origen en una fisura anal que produce dolor y que lleva al niño a entrar en un ciclo de dolor-retención-dolor.

9. ¿Cómo se trata un estreñimiento que ha durado muchos días?
En muchos casos, la consulta al especialista se realiza tras un episodio de impactación fecal, es decir, cuando han pasado muchos días sin que se haya realizado la deposición. En estos casos siempre se intenta realizar el tratamiento con laxantes orales como el mencionado polietilenglicol.

10. ¿Es posible volver a la normalidad cuando el estreñimiento se cronifica?
En ocasiones, debido a que se activa con demasiada frecuencia el reflejo de evitar la deposición entre los niños que han experimentado dolor, se produce una pérdida de sensibilidad rectal y del reflejo natural de evacuación. En estos casos se hace necesaria una reeducación en el hábito que puede pasar desde crear el hábito de sentarse en el inodoro después de las comidas hasta ejercicios de 'biofeedback' a partir de los 6 años, en los que se aprende a contraer y relajar el esfínter anal.

Cuando vuelve a existir el hábito natural, el tratamiento de mantenimiento pasa por seguir pautas de estilo de vida como una dieta rica en fibra, tomar líquidos suficientes, realizar ejercicio y mantener horarios fijos para ir al cuarto de baño.

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Las paperas ¿de qué se tratan y cómo evitarlas?

sendimageVacunarse contra las paperas es la mejor manera de prevenir esta enfermedad viral que se presenta con frecuencia en los niños de 2 a 12 años. Las paperas (o parotiditis infecciosa) se transmiten muy fácilmente a través de las gotitas de saliva que se quedan en el aire después de toser, hablar o estornudar o que se impregnan en utensilios u objetos utilizados por las personas infectadas. Si bien son más frecuentes en los niños, se pueden presentar a cualquier edad.

Las paperas parecerían una enfermedad del pasado, ya que desde 1960 se creó una vacuna para prevenirlas. Pero como hoy en día muchas personas se han dejado llevar por la “moda” de no vacunar a sus pequeños por temor a que tengan reacciones desfavorables basados en información errónea, esta enfermedad podría estar de regreso. Por eso, lo primero es recordarte que la vacunación para las paperas es indispensable. Se recomiendan dos dosis de esta vacuna antes de que los niños entren en edad escolar; la primera cuando tienen entre 12 y 15 meses, y la segunda entre los 4 y 6 años de edad (o entre los 11 y 12 años, si no la recibieron previamente).

Las paperas o paroditis infecciosa es una enfermedad viral causada por el paramixovirus que ataca a las glándulas parótidas principalmente. Estas glándulas forman parte de uno de los tres pares de glándulas salivales, encargadas de producir la saliva. Se encuentran ubicadas entre la mandíbula y los oídos. Las paperas se caracterizan por la inflamación de estas glándulas, aunque algunas personas pueden experimentar infección en las vías respiratorias superiores.

Toma nota de los síntomas de las paperas para que si sospechas que tu hijo(a) las tiene, puedas llamar al pediatra para que confirme o descarte la posibilidad:

Inflamación (hinchazón) de las glándulas salivales, lo cual hace que las mejillas se hinchen como si tuvieran una pelota por debajo. Puede suceder de un solo lado.
    Fiebre
    Falta de apetito
    Dolor al masticar o tragar
    Dolor abdominal
    Dolor e inflamación en los testículos (se conoce como orquitis y tiende a ser más común en los niños más grandes)
    Debilidad, dolor muscular y cansancio

Desde luego que no siempre aparecen todos los síntomas. Los síntomas aparecen 16 a 25 días después de la infección. La persona permanece contagiosa durante 9 días después a partir del momento en que se le inflaman las glándulas parótidas.

Un análisis de sangre y una muestra de la saliva que se toma con un hisopo (cotonete), confirmará el diagnóstico. Si es así, el médico te recomendará reposo en casa. No existe un tratamiento específico y no responde a los antibióticos ya que es causado por un virus.

Es conveniente que le revises la temperatura y que le des acetaminofeno o ibuprofeno si es necesario para bajarla. Pero evita la aspirina por el riesgo del Síndrome de Reye.

Mantente alerta ante el dolor abdominal y la inflamación (hinchazón) de los testículos en los niños.  En las niñas, el dolor abdominal puede significar que los ovarios están afectados. El dolor de abdomen también puede significar que hay inflamación del páncreas (pancreatitis). En caso de que cualquiera de estos síntomas sea severo o persista, consulta al médico. Ocasionalmente se necesitan analgésicos más fuertes u otros medicamentos o instrucciones para casos más serios.

Rara vez algunos niños que tiene orquitis sufren de infertilidad.

Evita los alimentos condimentados o grasoso y, si el niño o la niña no tiene mucho apetito, no te preocupes, pero es importante que beba líquidos para mantenerse bien hidratado.

Desde luego que los niños con paperas no deben ir a la escuela ni estar en lugares públicos y debes mantenerlos aislados de sus hermanitos en casa. Todo esto hasta una semana a 9 días después de que las glándulas se hayan desinflamado.

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Los errores que cometemos cuando nuestros hijos tienen fiebre

Los niños se caracterizan por su vitalidad. Se pasan el día saltando, corriendo, bailando... Por eso, cuando les vemos quietos, cabizbajos y sin ganas de moverse, la sospecha de que pueda tener fiebre suele ser cierta. Lo primero que hay que hacer es no asustarse porque «la fiebre no es una enfermedad, es un síntoma de una infección», tal y como asegura Felipe González Martínez, médico pediatra. También aclara que no se considera fiebre hasta que no se llega a los 38 grados de temperatura.

ninios fiebre

En su opinión, aunque existe la idea generalizada de que las familias saben cómo «atacar» la fiebre, aún se comenten errores. A continuación este pediatra aclara lo que nunca hay que hacer:

  • No estimar la temperatura con la mano. Siempre se debe usar un termómetro.
  • A los niños de hasta un mes se les puede tomar la temperatura en la axila, pero lo mejor, hasta que cumpla el mes de vida, es hacerlo vía rectal. A esa edad en la axila el termómetro marcará medio grado más.
  • A pesar de que el pequeño tenga las manos y los pies fríos, no hay que abrigarle con la intención de que se sienta más confortable si tiene 38 grados. Es más, conviene destaparle, dejarle con ropa ligera y con las extremidades al aire libre. Es la mejor manera de aliviar su temperatura.
  • No dejar la habitación a más de 22-24 grados. No por tener un ambiente más calentito se va a curar antes de una gripe; todo lo contrario, favoreceremos que se mantenga su fiebre e, incluso, ascienda.
  • Nunca darle un baño de agua fría para bajarle la fiebre. El contraste de la temperatura del niño con la del agua puede dar lugar a temblores, convusiones... Si se opta por la fórmula del baño, lo mejor es que sea con agua templada y no más de 20 minutos.
  • No ponerle en la frente, manos y pies compresas de agua fría o alcohol. Sólo se pueden poner con agua tíbia.
  • No se recomienda el uso de aspirina, sí de paracetamol e ibuprofeno, siguiendo las indicaciones del pediatra.
  • No automedicarle y darle antibiótico sin consulta previa con el pediatra.
  • No saltarse la recomendación de las dosis y horas a las que se ha indicado que hay que dar un antitérmico o antibiótico.
  • No obligarle a que tome líquidos, pero sí ofrecérselos de manera continuada para compensar la sudoración y mejorar su hidratación.
  • No obligarle a que coma si no tiene apetito, el malestar suele disminuir las ganas de comer.
  • No obligar al niño a que esté tumbado mientras tiene fiebre ni dejar que se levante. Su cuerpo llevará su propio ritmo y habrá momentos en que prefiera moverse y reactivar su actividad. Para estos momentos, lo mejor es usar el sentido común. Tampoco pasa nada por sacarle a la calle. Lo que no es conveniente es que lo haga si su fiebre es muy alta o su estado general no es el adecuado: no tenga fuerzas, esté con escalofríos, dolor de cabeza...

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La celulitis en los niños: ¿es igual a la de los adultos o no?

Cuando se habla de la celulitis, muchas personas piensan que el término se refiere exclusivamente a los hoyuelos que se ven en la piel debido a la acumulación de grasa. Las mujeres en especial, le temen a la llamada “piel de naranja” y pueden batallar toda la vida para deshacerse de ella. Pero el término celulitis no sólo se usa para describir esa condición que se relaciona con la grasa corporal y tiene implicaciones estéticas, la celulitis es además, una enfermedad de la piel que afecta a los niños.

La celulitis en los niños se debe a una infección causada por bacterias o gérmenes como los estreptococos y estafilococos y hace que un área de la piel se inflame (se hinche), se enrojezca, se sienta caliente al tacto y duela. La celulitis se puede presentar en cualquier parte del cuerpo y puede empezar en un área de la piel e ir aumentando de tamaño poco a poco.

¿Cómo se produce la celulitis? Las bacterias entran al cuerpo a través de un corte, rasguño o herida en la piel. Un niño tiene más riesgo de contraer la infección si tiene la piel muy seca, descamada, si ha sufrido de quemaduras, cortes, raspaduras, arañazos; si tiene alguna picadura de insectos o arañas; si ha padecido de otras infecciones en la piel o si ha tenido una cirugía recientemente.

Si la celulitis no se trata a tiempo, puede llegar a afectar los músculos, las articulaciones, el sistema linfático (linfangitis) y puede infectar el torrente sanguíneo (bacteriemia), lo cual es muy grave.

celulitis infantil

Por eso, es importante mantenerse atento a cualquier cambio en la piel de los niños y en especial si encuentras que una zona está:

  •     Enrojecida
  •     Inflamada (hinchada) y aumentando de tamaño
  •     Adolorida
  •     Caliente y sensible
  •     Escamosa
  •     Con pus o hay líquidos saliendo de la herida

Otros síntomas que pueden presentarse si tu hijo(a) tiene celulitis pueden incluir dolor de cabeza, fiebre (por más de dos horas), aspecto de enfermo, somnolencia, pérdida de peso, vómito, debilidad y dificultad para caminar, convulsiones, rigidez en el cuello, problemas con la visión y cambios en el comportamiento del niño.

Si sospechas que tu hijo(a) podría tener celulitis, debes llevarlo de inmediato al pediatra para que confirme el diagnóstico y le de tratamiento para evitar complicaciones. El médico podría ordenar una prueba de sangre y recomendarle antibióticos que pueden administrarse por vía oral (tomados) o intravenosa (inyectados en la vena). También te podría recomendar que le apliques compresas tibias en el área afectada, que eleves la parte afectada (si es una extremidad: un brazo o una pierna) y que evites pinchar el área.

La mejor manera de prevenir que la celulitis aparezca es tomando medidas de precaución cuando tu hijo(a) tiene una herida en la piel, entre ellas:

  •     Lava las heridas con agua y jabón
  •     Usa una crema con antibiótico (de venta libre) y una curita para cubrir la herida
  •     No permitas que el niño se rasque o frote el área afectada
  •     Asegúrate de que tu hijo(a) tenga ropa que le cubra las extremidades cuando está jugando al aire libre o practicando algún deporte
  •     Busca atención médica inmediata si tu hijo(a) sufre un corte profundo o punción en la piel

Los niños pueden cortarse o rasparse la piel con facilidad mientras juegan en el parque o incluso en tu propio patio, así que presta atención a las medidas que te ayudarán a evitar que desarrolle celulitis. Como siempre, la mejor medicina es la prevención.

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